La miel cruda auténtica se cristaliza, y eso es algo bueno.

La cristalización de la miel suele ser malinterpretada. Algunas personas piensan que la miel cristalizada está en mal estado o alterada. En realidad, la cristalización natural es un proceso normal y previsible en la miel cruda auténtica.

La miel pura, cruda y sin calentar tiende a cristalizarse de forma natural con el tiempo. Este cambio solo afecta a la textura y al color, no a la calidad. De hecho, muchas personas prefieren la miel cristalizada porque se vuelve más espesa y fácil de untar.

Algunas mieles se cristalizan de manera uniforme, mientras que otras forman capas naturales, con una capa más firme en la parte inferior y una capa más suave en la parte superior. El tamaño de los cristales puede variar en función de la composición natural de la miel. Una cristalización más rápida suele dar lugar a una textura más fina y suave.

La miel cristalizada suele tener un color más claro. Esto se debe a que la glucosa forma cristales blancos de forma natural, mientras que las mieles más oscuras pueden conservar un tono ligeramente marrón.

La química detrás de la miel
La miel es una solución azucarada concentrada de forma natural que contiene más del 70 % de azúcares y menos del 20 % de agua. Esto la convierte en una solución supersaturada, lo que significa que contiene más azúcar disuelto del que normalmente se mantendría estable a temperatura ambiente.

Los dos azúcares principales de la miel son la fructosa y la glucosa. La glucosa tiene menor solubilidad que la fructosa y, por lo tanto, cristaliza primero. A medida que la glucosa se separa y forma pequeños cristales, estos se extienden gradualmente por toda la miel, haciendo que se espese. Se trata de una transformación completamente natural.

En resumen
La cristalización es una característica natural de la miel cruda auténtica y un indicio de que ha sido sometida a un procesamiento mínimo.

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